Storytelling vs. contar historias: ¿es realmente lo mismo?

El término storytelling se ha convertido en una de las palabras más utilizadas en los últimos años. Lo encontramos en marketing, comunicación, publicidad, redes sociales e incluso en el mundo editorial. Pero, cuando alguien habla de storytelling, ¿se refiere simplemente a contar una historia?

La respuesta es sí… y no.

Aunque storytelling significa literalmente «contar historias», hoy en día el concepto ha evolucionado. Ya no hace referencia únicamente al acto de narrar, sino a la capacidad de construir un relato que conecte emocionalmente con quien lo lee.

Y esa diferencia puede marcar el éxito de un libro.

En un mercado editorial donde cada año se publican miles de títulos, captar la atención del lector desde las primeras páginas es más importante que nunca. Una buena historia puede pasar desapercibida si no está bien contada, mientras que una narración cuidada tiene el poder de convertir una idea sencilla en una lectura inolvidable.

Contar una historia es fácil; conseguir que el lector la viva es el reto

Todo escritor tiene una historia que contar. La idea puede ser brillante, los personajes interesantes y la trama original. Sin embargo, eso no siempre es suficiente para atrapar al lector.

Lo que diferencia un manuscrito correcto de una novela que deja huella es la forma en que está narrada.

El storytelling busca que el lector no solo entienda lo que ocurre, sino que lo sienta. Que se preocupe por los personajes, quiera descubrir qué sucederá después y continúe leyendo porque ha conectado con la historia.

Cuando un lector conecta con una novela, deja de observar lo que sucede desde fuera y empieza a formar parte del viaje. Se alegra con los logros de los personajes, sufre con sus pérdidas y siente curiosidad por descubrir el siguiente capítulo. Esa implicación emocional es la que convierte una lectura en una experiencia que permanece mucho después de haber terminado el libro.

«Show, don’t tell»: el secreto para conectar con el lector

Una de las herramientas más conocidas para conseguirlo es el Show, don’t tell («Mostrar, no contar»).

En lugar de explicar directamente cómo se siente un personaje, el escritor deja que el lector lo descubra a través de sus acciones, gestos o diálogos.

Por ejemplo, no es lo mismo escribir:

«Carlos estaba enfadado.»

Que mostrar cómo cierra una puerta de un portazo, evita mirar a los demás o aprieta los puños mientras guarda silencio.

El resultado es el mismo, pero la experiencia del lector cambia por completo.

Esto no significa eliminar por completo las descripciones o las explicaciones, sino utilizarlas con criterio. Mostrar permite que el lector participe activamente en la historia, interpretando emociones y situaciones por sí mismo, algo que hace que la lectura resulte mucho más inmersiva.

¿Por qué el storytelling marca la diferencia en una novela?

Cuando un lector abre una novela, no busca únicamente conocer una historia. Busca emocionarse, sorprenderse y sentir que acompaña a los personajes durante el viaje.

Por eso, un buen libro no destaca solo por lo que cuenta, sino por cómo lo cuenta.

El storytelling ayuda a crear escenas memorables, personajes creíbles y emociones que permanecen en la memoria mucho después de terminar la última página.

Las novelas que más recordamos no siempre son las que tienen la trama más compleja, sino aquellas que consiguen despertar emociones. Cuando un autor logra que el lector ría, se emocione o se sorprenda, la historia permanece viva en su memoria, y esa es una de las mayores fortalezas de una buena narración.

Mostrar o contar: encontrar el equilibrio perfecto

Eso no significa que todo deba mostrarse. También hay momentos en los que conviene resumir o explicar ciertos hechos para mantener un buen ritmo narrativo.

La clave está en encontrar el equilibrio entre contar y mostrar, utilizando cada recurso cuando la historia lo necesita.

Al fin y al cabo, escribir bien no consiste en seguir reglas de forma estricta, sino en saber utilizarlas para que el lector disfrute de la lectura.

Cada historia tiene su propio ritmo y sus propias necesidades. Saber cuándo detenerse para desarrollar una escena y cuándo avanzar con una explicación más breve es una habilidad que se perfecciona con la práctica, la revisión y una buena edición.

Toda gran historia merece una gran edición

En Editorial Numancia creemos que cada manuscrito tiene el potencial de convertirse en una obra capaz de emocionar. Pero para lograrlo no basta con tener una buena idea: también es importante trabajar la narración, el ritmo y la forma en que esa historia llega al lector.

Sabemos que escribir un libro es un proceso que requiere tiempo, dedicación y muchas revisiones. Por eso acompañamos a nuestros autores durante todo el proceso editorial, ayudándoles a dar forma a sus historias para que lleguen a los lectores con la calidad y el cuidado que merecen. Porque publicar un libro no consiste únicamente en imprimir un manuscrito, sino en convertirlo en una obra capaz de conectar con su público.

Si has terminado tu libro y quieres dar el siguiente paso, estaremos encantados de conocer tu proyecto.

Envíanos tu manuscrito y descubre cómo podemos ayudarte a convertir tu historia en el libro que siempre has querido publicar.

Para poder valorar si tu libro es publicable y ofrecerte una orientación profesional, necesitamos que nos envíes el manuscrito en formato Word o PDF. Envíalo a lauravega@editorialnumancia.com Una vez recibido, te invitaremos a agendar una asesoría editorial gratuita donde hablaremos sobre tu proyecto y los pasos para publicarlo con calidad.


Compartir

Facebook
X
WhatsApp
LinkedIn